Los pájaros disparándoles a las escopetas

pajaros Estoy más molesto que nunca. Sigue en marcha la campaña de este verano de los nacionalistas, la cual podríamos titular: «Los pájaros disparándoles a las escopetas». Creo que ahora sí que han llegado a un nivel de obscenidad y degradación moral irreversible.

Ahora resulta que una muchacha de Vic ha sido denunciada por negarse a hablar castellano en la comisaría de la Policía Nacional donde fue a sacar su pasaporte español. Luego, una veintena de vecinos se ha manifestado en la puerta de la misma comisaría bajo el grito, la consigna: <<¡Hablar en catalán no es un delito!>>.

Así vende la noticia «La Vanguardia» y no se me ocurre mayor obscenidad, ni creo que se le hubiera podido ocurrir a George Orwell para adjudicársela a los manipuladores más malvados de sus historias. Con independencia del caso en sí, lo que hay detrás es una campaña institucional mediada a través de sus grupos y asociaciones bien subvencionados. Pero vayamos un momento al caso. A todas luces es falso -en los términos que denuncia la muchacha-: la Policía Nacional es una entidad nacional, y sus funcionarios son de todas las partes de España sin distinción, ¡como debe ser! No está dentro de las exigencias del puesto saber, además de español (la lengua común), catalán y vasco. El funcionario del incidente es de Madrid y no habla catalán. La muchacha habla español perfectamente y está en la comisaría tramitando precisamente…el pasaporte español (espero que a nadie se le escape este «matiz»). El funcionario no la entiende, y le dice que le hable en español, que él es de Madrid. La pobre muchacha, mártir y virgen, se niega a hablar en español (su otra lengua, y la común de todos) y le contesta: «Si eres de Madrid vete a Madrid»… Eso dice ella que dijo. Ni siquiera: eso dice la Vanguardia que ella dice que dijo (descuento y manipulación, sobre descuento y manipulación al cuadrado…) Ya si sólo fuera eso, me parecería fatal, el colmo de la xenofobia la actitud de esa muchacha. Si así se atreve con un policía, qué queda para el resto de mortales: ¿Nos tendremos que ir todos los extranjeros a nuestros países de origen, y los españoles de otras partes de España a sus regiones respectivas, para que el cosmos moral de estos fanáticos encuentre su paz y sosiego, para que las cosas encuentren su justo orden en las mentes calenturientas de estos meros conciudadanos (no son más que eso: conciudadanos todos, unos de otros)? Pero tengo el total convencimiento de que ella habrá dicho más cosas, y con un tono y unas maneras propias de esta gente totalitaria… además que de ninguna manera fue algo casual… esta es la canción del verano, esa es la consigna, y los cazafantasmas nacionalistas están desatados.

Pero bien, volvamos a la noticia en sí, así sea en los mismos términos en que la transmite La Vanguardia. Aún así, a la muchacha no se le acusa de ningún delito por hablar catalán, ¡por Dios, un poquito de decencia y pudor!. Se le acusa por falta de respeto a la autoridad -lo cual, en este caso, tipificará claramente como falta, no como delito-.

Para poder saltar del punto en que te ponen una denuncia por falta de respeto a la autoridad (hablemos claro: la muchacha fue a montar un pollo a la comisaría; tan claro como el agua), al punto en que sugieres que en Cataluña hablar en catalán se ha convertido en un delito, se necesita, como digo, llegar a un nivel de obscenidad y degradación moral irreversible.

Por si alguien de fuera no lo supiera: en Cataluña lo que se persigue oficialmente ¡es el uso del español en casi todas las esferas! Bien, no llega a ser un delito, pero sí que se considera casi que una falta moral, un indicativo negativo de clase (un eficaz excluidor), además de estar prohibido en las escuelas, a pesar de que el 56% de los niños tienen por lengua materna el español. Y el no hablar catalán nativo, aquí es un verdadero impedimento real para conseguir una gran variedad de trabajos, multas cuantiosas y castigos a comercios y empresas (con matices), y un gran handicap para participar en la vida política, por tanto, en la toma decisiones que afectan a todos.

Esta campaña me parece la más cínica que jamás he visto en mi vida. Es como si un jefe blanco de familia de Alabama en los años 60 se quejara e indignara por una supuesta persecución de los negros contra los blancos. Sin embargo, así fue allá, y así está siendo aquí. Por extraño que parezca, es lo esperado: cuando el nivel de totalitarismo llega a ser tan alto, los totalitarios cada vez tienen menos y menos tolerancia ante las «osadías» (la no obediencia estricta e instantánea) del grupo segregado, así la ley esté con estos últimos. Uno pensaría: «¿De qué se quejan, si ya lo tienen prácticamente todo?» Ahí está el detalle, en el «prácticamente»: entre más se acercan a eliminar ese «prácticamente» (y entonces sería: «ya lo tienen todo»), más irascibles se muestran: ahora no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa. Cualquier mínima rebeldía (así consideran cualquier mínima contrariedad de sus veleidades totalitarias; en realidad, cualquier mínimo gesto de normal ciudadanía; ellos están en contra de las ideas de ciudadanía, y dentro de esos parámetros conceptuales, nada les parece «normal»), cualquier mínima rebeldía les parece el acabose, el ¡dónde va a parar! supremo.

Me preocupa y mucho todo esto. Los puentes del diálogo parecieran estar rompiéndose para siempre (varias décadas). El nivel de enajenación mental y degradación moral al que llegan los nacionalistas -y ahora los tiene en un trato diario y natural con las mayores y más cínicas mentiras-, creo que imposibilita cualquier idea de posible reencuentro.

No, amigos, esto NO lo vamos a poder solucionar nosotros, la simple ciudadanía (es verdad que mucho hacemos con nuestra Resistencia, y tenemos gran mérito… pero eso no alcanzará). Esto es una cuestión de Estado y ya estamos viendo la «altura» de nuestros estadistas a nivel nacional… Esto sólo se soluciona haciendo cumplir las leyes (parece mentira: ¡aquí no se cumplen!), retomando el control sobre la Educación e invirtiendo muchos recursos en contrarrestar su, digamos, «Hegemonía cultural», proponiendo una alternativa basada en los principios de ciudadanía ilustrada etc.

Muy mal asunto, me temo lo peor. De verdad creo que pueden pasar cosas bastante peores en breve.

Jaime Romero Sampayo
De su Facebook, 21/07/2016

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