DECALOGO de A.C.P.

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1. Alternativa Ciudadana Progresista es una organización no partidista, republicana y de izquierdas. Somos herederos de los valores de la Ilustración, como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, que siguen siendo pilares de la Democracia y que hoy, como otras veces en el pasado, están bajo amenaza.

2. La defensa de valores tales como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad nos lleva a la defensa del Interés común por encima de privilegios individuales, territoriales o corporativos. Y, especialmente, a la de los más desfavorecidos. Defendemos el Estado del Bienestar y los mecanismos de Igualdad que éste articula en materias básicas como sanidad, educación, cultura, etc.

3. Esa misma defensa de valores ilustrados nos lleva al rechazo de los integrismos religiosos, los mesianismos políticos o los nacionalismos. Tales ideologías buscan la Uniformidad entre los que se doblegan a sus credos y la Exclusión de los que no. Buscan la desigualdad, la fractura social y son enemigas de los regímenes de libertades públicas que, con mayor o menor fortuna, se han ido construyendo en buena parte del mundo en los últimos 200 años.

4. Negamos tajantemente la existencia de unos “derechos nacionales” que trasciendan los derechos individuales, sociales y de clase. Los nacionalismos, al igual que las ideologías políticas basadas en creencias religiosas, buscan crear el espejismo de unos ficticios intereses interclasistas, basados en rasgos identitarios tales como la lengua, las tradiciones folklóricas o la vinculación a un territorio o a unas creencias heredadas, y que supuestamente “hermanarían” entre sí a opresores y oprimidos, a privilegiados y desposeídos, por encima de los conflictos de clase realmente existentes entre ellos. Nacionalismo político e integrismo religioso son armas ideológicas con las que los poderosos combaten, hoy como ayer, las luchas emancipadoras del pueblo.

5. ACP trabaja en pos de la Unidad de la Izquierda en torno a valores, objetivos y estrategias comunes. Busca profundizar en el entendimiento entre las gentes que se sienten de izquierdas, poniendo en la oposición a las políticas neoliberales y en la defensa de los intereses populares frente a los privilegios de los poderosos el mínimo común denominador de lo que deba entenderse como “Izquierda”. Defendemos la soberanía popular tanto frente a las oligarquías locales como frente al capital internacional y sus “gendarmes”. Por ello, se relaciona con todo tipo de partidos y asociaciones que ven en la Desigualdad y la Injusticia los enemigos frente a los que tenemos que luchar.

6. Defendemos el Estado Laico porque es el que mejor garantiza la libertad de los ciudadanos y de los colectivos para ejercer sus creencias sin más trabas que los límites legales. El Estado debe defender y garantizar los derechos y libertades de todos y todas por encima de cuáles sean sus creencias religiosas, su lengua, sus opiniones filosóficas o políticas, o su sentimiento de pertenencia nacional. Todo ello debe quedar en el ámbito de lo privado, ámbito que el Estado debe defender contra toda voluntad de imposición o injerencia externa.

7. El republicanismo nos parece una reivindicación irrenunciable del pensamiento democrático y de izquierdas. La institución monárquica procede de una anacrónica confusión entre el ámbito de lo público y el de lo privado, y supone una quiebra intolerable del principio básico de la igualdad ante la ley. Ninguna institución del Estado –y menos que ninguna, la máxima– puede ser propiedad patrimonial de una persona o una familia por derecho de sangre, ni ninguna persona ni ningún apellido pueden situarse por encima de la ley y del Derecho, del mismo modo que es intolerable que las oportunidades de promoción social y de realización individual de cualquier persona vengan lastradas por su situación familiar o las condiciones de su nacimiento. La República es una condición, no suficiente, pero sí necesaria, para poder construir un sistema realmente democrático y al servicio de la mayoría social.

8. Defendemos un modelo de estado no sólo republicano, sino que reúna una serie de requisitos básicos tales como: una auténtica división de poderes y mecanismos de control independientes y efectivos sobre los mismos; una ley electoral justa basada en una representación lo más proporcional posible y en el principio “una persona, un voto”, que no privilegie a los habitantes de unos territorios sobre otros; y una organización territorial que distribuya las competencias entre los distintos niveles administrativos (central, territorial y local, equivalentes a los niveles federal, estatal y local en las repúblicas federales) en función de dónde sirvan mejor a la ciudadanía y no a los intereses de oligarquías o élites locales.

9. ACP defiende la libertad y la justicia para todos los habitantes del planeta, por encima de las fronteras culturales o políticas. Somos decididamente internacionalistas, en la mejor tradición de la izquierda. Buscamos una mayor integración de los estados actualmente existentes en espacios de cooperación que pongan como objetivo fundamental de sus políticas el bienestar, la libertad y la convivencia entre sus ciudadanos y ciudadanas, y no tan sólo ni principalmente los mayores beneficios económicos de sus élites y sus empresas. Consideramos que los entes supra-estatales actualmente existentes y en su formulación actual, como la Unión Europea, no están cumpliendo esos objetivos, y tan sólo están sirviendo para crear grandes mercados en beneficio de las oligarquías financieras e industriales, mientras que los derechos sociales de las clases populares y trabajadoras no hacen más que retroceder y homogeneizarse “por abajo”, despreciando y destruyendo con ello las conquistas de dos siglos de lucha y progreso.

Aprobado en Asamblea de ACP. Abril 2015

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