Paradojas Catalanas

Artur MasHace unos días, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, denunció la «interferencia» de Podemos en la política catalana, porque desplazaba la línea divisoria del soberanismo (independencia) /españolismo (opresión del Estado español). Supongo que se refería a las corrientes y círculos no oficialistas de Podemos, es decir, a los que no están bajo el control de Marc Bertomeu y su grupo. Hace menos, el mismo sujeto equiparaba en N. York, ante el monumento que recuerda los nombres de las víctimas del 11 S ese suceso, el acto terrorista contra las Torres gemelas con el 11 S de 1714. «También Cataluña ha tenido su 11 S…», dijo. Esa es la línea divisoria políticamente correcta que se ha impuesto desde hace tiempo en Cataluña, que vino a interferir el 15M y que, ahora, según, el President, ha venido a enfollonar Podemos.

¿Qué supone eso en la práctica, traducido al lenguaje democrático?: Que desde hace años los problemas sociales, fiscales, económicos, políticos de los ciudadanos y el principio mismo de ciudadanía democrática han dejado de ser un objeto central de la vida política catalana y se han subordinado y acabado por disolver en el altar del nacionalismo o en el proceso soberanista, que, a fin de cuentas, es lo mismo. Es lo que explica la paradoja de que la Barcelona (o Cataluña) de los 60 y 70, que considerábamos a la vanguardia del movimiento contra el franquismo, en las luchas obreras y movimientos sociales contra la dictadura y por las libertades  y, en suma, en la conquista de la democracia, se hayan convertido en uno de los feudos de la reacción nacionalista a la regeneración de la democracia, y los movimientos contra la partitocracia y por la recuperación de la soberanía de los ciudadanos tengan un menor protagonismo en la política institucional y en la esfera pública.

Hay paradojas, como que, por otra parte, hay movimientos sociales y posiciones radicales como la de Can Vies, el propio 15M, las PAH, lo que aparece tras las imágenes de «Ciutat morta», etc., pero, acaban siendo marginales en la vida política (llamémosle oficial), cuando no sucursales del proceso soberanista o bastante marginales. Esa paradoja se manifiesta con bastante claridad por la magnitud y profundidad de la corrupción institucional en Cataluña -como en Andalucía, sistémica- y la escasa reacción social, al menos porcentual, a tamaña corrupción y la depravación que conlleva en la vida política y en todo el sistema público.

En pocas autonomías se ha producido una disolución tan radical de lo público en lo privado, aunque sin duda el caso más llamativo y escandaloso es el de la privatización de la sanidad pública. La última barbaridad, en este sentido, la venta de datos de pacientes de la sanidad pública a subcontratas de empresas privadas (aunque algunas se presenten como públicas) es lo que es: una osadía y provocación de quien ya tiene la batalla ganada.  Lo mismo sucede con el régimen de empresas públicas y de conciertos variopintos, entre los que se encuentra el educativo, a una escala bastante superior a la media española. En pocas autonomías el endeudamiento público alcanza las cotas que en Cataluña, en lo que tiene poco que ver el incremento del gasto en servicios públicos y mucho el régimen clientelar y el gasto en estructuras de estado…, y privatización de infraestructuras, como esa concesión  privada de la futura y gigantesca L9 del Metro. Un ejemplo que puede ser ilustrativo: comparen el incremento de presupuesto de la conselleria de Felip Puig (hermano de un sujeto que contamina a la propia Generalitat)  perteneciente a una trama delictiva) en gastos de la propia conselleria con la drástica disminución de los presupuestos de esa misma conselleria destinados a los discapacitados y demás colectivos dependientes de esos fondos públicos.

Afortunadamente estamos pudiendo ver el desfile de los jerarcas del régimen andaluz por las alfombras de los juzgados. Teniendo en cuenta que en Cataluña la corrupción sistémica es poco más o menos la misma, ¿hasta cuando hemos de esperar a ver ese desfile, dónde está la presión social y política, en medios y parlamento, que inste a la justicia a imputar y citar a la saga de los delincuentes de alto standing, de la crema y nata? Hay bancos rescatados que han tenido una gestión escandalosa y cuyos fondos han sido objeto del mismo saqueo que los de Valencia o Madrid, hay personajes que nada tienen que envidiar al «Tesorero» de Mortadelo y Filemón, durante décadas ha habido un presidente/banquero que no tiene menos pedigrí mafioso que los de Bankia… ¿Cómo es que no hay en primera `plana una profunda reacción social, ciudadana y política, que recuerde a la Barcelona (Cataluña) de los 60 y 70?.

La respuesta nos viene dada por el soneto y el breve de Jesús Royo. Se empezó trivializando el alcance de las bases de la «construcción nacional» (el constructo de los mecanismos de sustitución lingüística, de la manipulación sistemática del pasado, la usurpación del presente,  etc.) y se ha acabado vendiendo sin contestación pública un producto, la «Catalonia» nacionalista, que le permite decir a Artur Mas barbaridades como la que dijo en Nueva York para vergüenza y escarnio de los ciudadanos catalanes y el conjunto de los españoles.

El domingo de Pascua el presidente del Euskadi Burú Batzar y el lehendekari nos obsequiaron con el anuncio de la vía futura de los Estados plurinacionales, retrotrayéndonos a los casos de Monarquía composta (tipo Monarquía hispánica de los siglos XVI y XVII) o de los imperios herederos del Antiguo Régimen y de la Restauración de Metternich, como el Austro-Húngaro. Ello me ha llevado a adjuntaros un intercambio de opiniones sobre el devenir y situación actual del «proceso vasco» con unos amigos, a los que identifico solo por sus iniciales, ya que no les he advertido que el debate en facebook lo iba a reproducir en un correo.

Rafael Nuñez. 11 de abril de 2015

Anexo 1
Mas y Junqueras denuncian a España ante las cancillerías de Europa, por ser una democracia de perfil bajo


En cincuenta y tres folios pinta Mas
cuán mala, ruin y pérfida es España,
y su gobierno, de la peor calaña,
más nazi que una cámara de gas.

España, muerto Franco, en un pispás
mudó régimen, mas a nadie engaña,
pues igual da, con harta mala saña,
al catalán, de frente y por detrás.

Para que Europa entera sepa cómo
hay aquí un dictador de tomo y lomo,
los manda a todas las cancillerías.
Y allí serán las risas y el choteo:
“Mas, mándame más chistes, que me meo.
Esto es humor. Y el resto, tonterías.”

Jesús Royo, 8.4.2015

Les venderán lo mala que es España

La Generalitat va a mandar un informe de 53 páginas a gobiernos y embajadas de la Unión Europea para promocionar la hoja de ruta soberanista, esa épica singladura de Cataluña hasta la Ítaca soñada. El documento sostiene que el procés se está llevando “de manera pacífica, democrática, garantizando escrupulosamente los derechos fundamentales”, y buscando en todo momento el diálogo con el Gobierno de Rajoy. Pero, como era previsible, no ahorra en críticas y reproches contra este: “ha negado de manera explícita la posibilidad de negociación; no ha dado ninguna oportunidad para hablar de ello”. El léxico negativo cae siempre sobre España, como chuzos de punta: “menosprecio, humillante, fracaso, cerrazón, rechazo, querella criminal, bloqueo”. Y llegamos a la perla del documento: denuncia  «la democracia de baja calidad que ejerce el Gobierno español al silenciar e impedir el voto de los catalanes».
Esto es el colmo del ridículo, señores. La profecía de Tarradellas se cumple. Una autonomía regional, constitucional, que forma parte del Estado Español y de él obtiene su legitimidad, literalmente se echa al monte, abomina de la Constitución que la legitima y se vuelve subversiva contra el Estado. O sea, contra sí misma. Esto es la repanocha. Si quieren cargarse el Estado tendrá que ser desde fuera del Estado, digo yo. Montar una guerrilla, como hicieron los kurdos o los kosovares. Aquí no, aquí somos los reyes del mambo y tenemos razón por el solo hecho de ser catalanes. ¡Y encima pretenden que cargarse la democracia se lo aplaudan como un acto de la más acendrada democracia! Lo que les digo: la reoca.
Pero aparte del método, totalmente deleznable, es que el nuevo estado que proponen, la República Catalana, sería un estado étnico, al estilo lepenista, al estilo de Irán o del propio Israel: un estado pensado para proteger e impulsar la “nacionalidad –es decir, la lengua- catalana”. La lengua de menos de la mitad de catalanes. Con lo cual desde su fundación tendríamos un estado formado por ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Una aberración, vamos.
Pues eso es lo que pretenden venderle a Europa. Y en Europa, claro, van a mearse de risa, como ya hizo en su día el primer ministro francés, catalán de origen. No creo que haya ningún gobierno serio que les dé la más mínima esperanza de apoyo. Quizá sí, Luxemburgo, Liechtestein o el propio Andorra. Pero no, ni eso, que el dinero es gris y discreto, y aborrece dar la nota.
Conclusión: vaya, señor Mas, vaya, señor Junqueras, vayan a Europa a quejarse de lo poco democrática que es España, la eterna España de moscas, tricornio y toros. Que les van a dar sopas con honda. Se lo diré sin metáforas: les harán pasar a un despacho, luego a otro despacho, luego a otro, de puerta en puerta hasta la última, que da directamente a la calle de atrás. Más o menos lo que le hizo Luis XIII a Pau Claris y sus segadores. 1640.

Jesús Royo Arpón. barcelona-spain
6 de abril

Anexo 2

Rafael Núñez. Por lo que dice A: no trato de demonizar como fascistas a EB por haber pactado con el PNV ni consisdero así a los nacionalistas en general, aunque muchos nacionalistas  hayan simpatizado con el franquismo o con ETA, según el color. Lo que pienso es que hay un cierto nacionalismo -el que podemos llamar lombardo o padano (o germánico), cuya expresión más actual es la Liga del Norte-, que tiene ideas propias del darwinismo social; es un nacionalismo basado en el diferencialismo y la superioridad historicista, social, étnica (superior naturaleza productivista, aptitud, idiosincracia o carácter…), etc., por muy de izquierdas que se reclamen. En esos aspectos, sus ideas están entroncadas, sin más aditamentos, con la ideologias más reaccionarias y contrarrevolucionarias de los nacionalismos de matriz romántica, como las de los sabinianos del PNV y de ciertos sectores del catalanismo. Por cierto, no he escuchado ni leido nunca una sola crítica de intelectuales e historiadores catalanistas (ni de izquierdaqs) respecto a ciertas ideas profascistas de Prat de la Riba sobre el ser nacional y el imperio, como son asimismo escasas las de intelectuales y dirigentes vascos (incluso de izquierdas) sobre las aberraciones archirreaccionarias y protofascistas de Sabino Arana.
(A, reprocha que cierta izquierda española no conoce bien ni ha tratado directamente el mundo vasco)
Rafael Núñez. Los he tratado, y he compartido movidas sociales y políticas e incluso he estado próximo en militancias políticas con ciertos sectores de ellos. Conozco bien el paño. Y sigo pensando que el sector de Arzalluz que dirigió el PNV y que sectores sociológicos de CDC (los mismos que apoyaron el franquismo) y de ERC (en la tradición de Dencás y de los círculos con los que tuvo que enfrentarse Tarradellas en el exilio) son filofascitas; no es exacto llamarles fascistas según los cánones históricos del fascismo, pero tienen bastante que ver. Como pienso que lo son círculos lombardos de Bosssi, que se aliaron en el gobierno con los neofascistas de Fini. Parece que en Italia no tienen los remilgos terminológicos que tenemos en España. Por último, ETA era (o es) terrorista por su recurso al terror como principio. Pero es fascista, sin más, por sus ideas. Tomaros la molestia (porque lo es) de leer sus textos o documentos «teóricos» y encontrareis un paradigma de las ideologías totalitarias y fascistas, con aires de loss movimientos de liberación nacional. Hubo gente en EB (como en ERC, IC, IU, PNV en incluso CiU) para la que lo malo era el terrorismo de ETA, pero no sus ideas. No me niego a dialogar con nadie ni voy a demonizar a nadie por sus ideas. Bastante he padecido por ello. En este caso, la víctima he sido yo. Pero, en el debate ideológtico y político me gusta saber con quién hablo y trato. No hay más.
A.
Rafael, un poco telegráficamente:
-Yo conozco bastante el nacionalismo vasco. No sé hasta qué punto se le puede equiparar con otros, sean lombardos, españoles, chechenos… Pienso que no, que cada uno es el que es, pero bueno…
-El darwinismo social no es exclusivo del fascismo, la democracia liberal capitalista también lo practica.
-Mejor que quedarse en iconos como Sabino Arana o el mismo Arzallus, es comprobar, por ejemplo, si el Gobierno Vasco durante la República, con mayoría del PNV, estableció un régimen fascista en el territorio vasco que gobernó. Actualmente forma parte del Partido Demócrata Europeo junto, por ejemplo, con el Partido Democrático Italiano de Mateo Renzi.
-ETA en todo caso se inspiró en un revolucionarismo tercermundista de tipo marxista-leninista. La izquierda abertzale actual es más bien una fuerza socialdemócrata (véase su gobierno en la Diputación de Gipuzkoa y en los Ayuntamientos).
-Lo único que los nacionalistas vascos van a hacer valer, más o menos evolutivamente, es el desarrollo de la lengua vasca. Ya puedes venir de donde sea, da igual el color de piel que tengas, la religión que practiques, que si aprendes el euskera y lo practicas, el más radical abertzale te va a recibir con los brazos abiertos y considerar vasco auténtico. No importará el grupo sanguíneo ni los apellidos vascos.
-Reitero mi pregunta: ¿Cuántos nuevos Estados europeo-occidentales surgidos tras la caída del Muro de Berlín tienen un régimen fascista? ¿El independentismo escocés y quebecois es fascista?
– Me ratifico en que: “son precisamente las actitudes excluyentes tan “apasionadas” de un lado y de otro, las que llevan a duras y extremas incomprensiones y enfrentamientos que SÍ podrían conducir a fascismos (o similar) de unos y otros.”
-Digo todo esto porque no creo que en todos los casos nacionalismo sea igual a fascismo.
Rafael Núñez. A., te expreso mi interés por tu visión del momento actual en que se encuentra el “proceso” en  el Pais Vasco.  He tardado un poco en atender tu comentario, no por desinterés, sino por haberme “ausentado”  unos días de fb. En realidad me interesa la manera en que un movimiento nacionalista radical, simpatizante y apoyo social del terrorismo de ETA, ha acabado siendo un partido institucional de tipo socialdemócrata, tal como dices. Mi opinión es que ha triunfado el contexto constitucional  o el régimen democrático existente en España. Del mismo modo que el PNV (a pesar de sus divisiones) no hubiera actuado como actuó durante la II República, si no hubiera habido un régimen constitucional republicano y se hubiera constituido el F. P.  Uno de las pocas satisfacciones que he tenido en democracia (pues en política electoral siempre he apostado por opciones perdedoras) es el triunfo del principio constitucional de ciudadanía democrática en el “conflicto” vasco, que, finalmente, los ciudadanos no hemos tenido que asumir como conflicto entre dos partes o dos comunidades sino como una guerra de movimientos totalitarios contra el régimen democrático constitucional. Sentí una enorme satisfacción cuando así se afirmaban en el informe elaborado por una comisión de analistas por encargo del gobierno vasco. Cuando lo leí hace unos dias, sentí  un profundo agradecimiento a los miles de víctimas (civiles, policías, militares, políticos…) del terror. Pienso que el verdadero punto de inflexión se produjo cuando gigantescas mareas ciudadanas inundaron las calles empujadas por el asesinato de Miguel A. Blanco. Fue la mayor movilización ciudadana y la mayor legitimación de la democracia desde la Transición. Los propios  abertzales que ahora gobiernan instituciones representativas debieran también estar agradecidos a las víctimas del terror y a las movilizaciones ciudadanas, porque ahora podemos hablar de ellos como tú mismo hablas.
No veo en ese “proceso” ninguna similitud con Escocia ni Quebec.  Aquí todo el proceso político ha sido por acuerdos parlamentarias, dictámenes del Tribunal Constitucional  o bilaterales entre gobiernos que aceptan la legalidad democrática. Algo que en España también podía haber ocurrido de haberse planteado el asunto, desde primera hora, como una cuestión constitucional, o incluso de reforma de la propia Constitución, que repele a los nacionalistas.
En cualquier caso, tus elogios a la facilidad de los vascos para aceptarte como uno de los suyos si  aprendes el euskera y cosas así, es algo que, de veras, me desagrada. Pienso que en un sistema político donde prima el principio de ciudadanía democrática, no debiera haber álbumes familiares en los que tener que ingresar ni requisitos comunitarios para ser considerado un igual.  Una cosa es el comunitarismo, y está muy bien que quien se sienta vasco siga las costumbres que identifica con la comnunidad vasca y lo vasco (como los gitanos, los cuáqueros o quienes sean), pero nunca esos sentimientos identitarios debieran menguar la situación jurídica y social los ciudadanos que no participan del comunitarismo.  La persistencia del  término inmigrantes, a veces décadas después de haberse establecido, o de vascos con déficits de identidad, españolistas, etc.,  aplicados a los autóctonos que no participan del comunitarismo, me parece poco democrático. La aspiración  democrática seria a que los “inmigrantes” fueran definitorios  de la nación (democrática).  Es, por ejemplo, el guión de la exposición documental de la Isla de Ellis, lugar obligado de llegada a Nueva York y entrada en USA.
•    A. Rafael, no elogiaba a los euskaldunes nacionalistas vascos (los hay que no son nacionalistas) que valoran y admiten como «de los suyos» a quienes deciden aprender euskera, sólo trataba de mostrar esa realidad. Son así. Yo estoy por la cooficialidad y el bilingüismo y luego cada cual que emplee la lengua que sea de su preferencia y que pueda utilizarla a todos los niveles. Claro que en Canadá y Gran Bretaña ha habido acuerdos y dictámenes, pero a demanda de los independentistas de Escocia y Quebec, y han sido posibles por la posición abierta a la negociación de los poderes centrales, cosa que en España no ocurre y, a mi juicio, tendría que ocurrir. En los dos lugares hubo referendos y perdieron los independentistas. Que yo sepa no se cruzaron entre ellos insultos de fascistas o filofascistas. Creo que todos se consideraban demócratas. Me cansa el automatismo de llamar fácilmente facha a los demás. Me libraré muy bien de calificar alegremente de ello a nadie, pero algunas opiniones del foro me empiezan a sonar a lo mismo que se reprocha a los contrarios.

Es curioso además la predisposición que hay a derivar la discusión al tema nacionalista, como tema maldito. La cosa iba de Anguita y los mesías.

Rafael Núñez Ruiz A., de acuerdo en lo primero; de acuerdo en lo segundo, con el reparo de que en España el régimen constitucional y la andadura de la democracia ha recogido mucho más de las posiciones nacionalistas de lo que se conoce en la mayoría de los regímenes constitucionales y que los nacionalistas (me refiero a los abertzales del MLV o a los llamados soberanistas) nunca han concebido su proceso como un proceso constitucional; de acuerdo en lo cuarto (hablando de Anguita o de su contrario acabamos hablando del naicionalismo, aunque existe la conexión), y en acuerdo/desacuerdo con lo tercero. Quizá por mi condición de historiador (de lo que estoy jubilado) tengo siempre presentes las filiaciones políticas, en términos históricos, de los nacionalismos españoles. Es un asunto muy poco conocido, a pesar de que ha pesado tanto en nuestra historia reciente. Puede que alguna vez me haya pasado unos cuantos pueblos y le haya llamado facha a algún nacionalista de los que me han acosado como ciudadano. Ni pienso ni quiero tildar a nadie con estigmas, entre otras cosas porque los he padecido en abundancia sin solidaridades políticas ni siquiera de quienes aquellos con los que compartía militancias. Retiro por completo la adjetivación de fascistas y filofascistas para describir a los que trataba de identificar. Trataré de buscar términos más precisos, aunque hay algunos que no dicen nada a la mayoría dew la gente (por ejemplo, padanos, lombardos, multiculturalistas balcanizadores…). Es dificil. Pero, en cualquier caso, ya me dirás cómo casamos a los nmacionalistas con la democracia.

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