Reforma de la Constitución

Se me ocurren unas pocas cosas para aportar a la necesaria reforma constitucional, además de las que conciernen a la propuesta de un Estado federal como culminación del Estado de las autonomías. En primer lugar, concretar y dar un carácter imperativo al artículo 1º,  punto 1, de la Constitución: «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político». Si alguién ve en la actual realidad española, (paro, precariedad laboral, enriquecimiento y pobreza, privatización de lo público, marginación y derroche parasitario, especulación y corrupción…) un cumplimiento moderado de estos principios, es que se engaña a sí mismo, o le conviene.

También podemos contrastar el cumplimiento o no del artículo 27 sobre educación, el 37 sobre negociación colectiva, o los artículos que van del 39 al 52, entre los cuales están el 43, de protección a la salud, y el 50 sobre pensiones adecuadas. En resumen, la Constitución de 1978 necesita una importante reforma que sirva para adecuar la realidad a los principales enunciados y convertir éstos en imperativos. Alguien lo llama proceso constituyente.

La Constitución española necesita, además, como se anuncia al principio, una reforma  que, partiendo de lo avanzado con el Estado de las autonomías, culmine en un Estado federal, que, para el que firma este artículo, debe ser republicano y de orientación socialista, aunque este deseo vaya unido a algo tan elemental como la necesidad de cambiar la actual relación de fuerzas. El PCE aprobó ya hace algún tiempo unas ideas-base en su «Conferencia para la elaboración de la propuesta republicana». En dicha Conferencia, se partía de la necesaria alternativa tanto a la monarquía parlamentaria como al modelo económico neoliberal, y se hablaba de derechos y obligaciones, de democracia participativa, de educación pública, libre, gratuita y laica, de salud para todo el mundo a partir de la red pública mejorada y articulada, desde la concepción de que la paz crea vida, riqueza y futuro, nunca la guerra, y desde la convicción profunda de que el camino histórico que hemos hecho juntos las personas y pueblos que vivimos en España, debe continuar y fortalecerse en el presente y en el futuro. La conferencia planteaba, además, cuales debían de ser las competencias exclusivas y últimas para la Administración Federal del Estado:

   a.- Defensa.

   b.- Relaciones internacionales.

   c.- Política económica general.

   d.- Política general del régimen de la Seguridad social.

   e.- Leyes orgánicas que definan las líneas maestras de los derechos y deberes de los ciudadanos y ciudadanas de la República. 

   f.- Presupuestos del Estado y Leyes Orgánicas que definan la fiscalidad general del Estado federal.

   g.- leyes sobre materias y principios que informan las relaciones laborales.

   h.- Legislación relativa a garantizar la objetividad e imparcialidad de los medios de comunicación.

   i.- Gestión de la banca pública. 

La Conferencia añadía que el Estado armonizará con leyes marco:

  1.- Sanidad. 

  2.- Educación. 

  3.- Servicios Sociales.

  4.- Recursos naturales.

  5.- Catástrofes Naturales y Medioambientales.

Son ideas y propuestas que el PCE y yo mismo aportamos al debate actual sobre el modelo de Estado, para no dejar en manos de fanatismos irracionales diversos algo tan fundamental como la convivencia y la continuación del camino compartido de los que hace tanto que estamos juntos y queremos seguir así. Las diferencias entre unos y otros sectores de la sociedad española son por intereses de clase, no por identidades, lenguas y culturas diversas, que nunca deben ser antagónicas sino complementarias.

Francisco Frutos, Blog de Francisco Frutos, 03-12-2013

 

 

 

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