Las señoras de postín

Hoy no quería escribir mi artículo semanal, que por ser medio compromiso, medio necesidad de comunicar lo que uno piensa… Así y todo me he propuesto realizar un nuevo artículo que enviaré al correo digital habitual para su publicación, ya que en el fondo creo que, aparte del compromiso, la realidad está más cerca de la necesidad que uno tiene de comunicarse, y es que encima relaja.
Aunque algunos, con pretendida mejor espada, te lanzan el guante a la cara, retándote en las ideas y en las opiniones y eso es cosa que a mi me va. Por ello estaba yo listo para emprenderla, después de las criticas recibidas a algunos de mis artículos, sobre todo a la trilogía sobre Europa, publicada en este medio, y dispuesto a poner a algunos de vuelta y media. Pero rápidamente me vino a la cabeza que vengarse es de débiles, máxime cuando los que te atacan son personajes sin ideas propias y mentecatos al servicio de sus señores, propagandistas de las políticas oficialistas. Me dije: lo mejor será ignorarlos, así lo haremos.

Así que como andaba yo por casa, por decirlo de alguna manera, vestido cómodamente, me levanté del sofá y me dispuse a cumplir una promesa antigua, que tenía hecha a mi mujer: ir a ver el al Ballet de Moscú, dado que estos días representa en Barcelona ‘El Lago de los Cisnes’. Así que dicho y hecho.

Lo que ya no sé si uno las busca o se las encuentra, ya que previo a la función me topé con unas señoras que aposentaban sus distinguidos traseros en los asientos de la fila inmediatamente posterior a la nuestra, allá en la platea del Teatro Tivoli, y me empecé arrepentir de haber ido. Y es por eso que héme aquí escribiendo nuevamente.

A lo que vamos. Las tres señoras en cuestión, emperifolladas y con perfume a alcanfor, tenían una discusión sobre la gestión de D. Mariano, como decían ellas, que era de lo más casposo que yo he oído o escuchado. Que si D. Mariano es muy serio, que si cumple lo que promete, que no puede hacer otra cosa, que vaya herencia le dejaron los rojos, etc, etc. En esto que una de las tres, la que no llevaba engarces y piedras y vestía más sencilla, supongo yo que harta de aguantarlas, les espetó: “Pues ya son seis millones de parados”. Al unísono, los dos carcamales saltaron como si tuvieran un resorte en el asiento diciéndole: “Vd, María, lo que tiene que hacer es callarse, vd. de estas cosas no sabe y dé gracias de que la hayamos traído”, le bramaron las otras dos al mismo tiempo.

Yo, que había ido con mi compañera de toda la vida, a ver en directo una obra que le hacía ilusión, no tenía ganas de debate. Muy educadamente, y para entablar conversación, me dirigí a ellas y les pregunté, haciéndome el ignorante, si sabían de qué iba la obra. Rápidamente, la más ‘jovial y parlanchina’ me dijo: “El ballet representa una obra de amor. ¿Es la primera vez que Vd. viene al ballet?”

“Ah, muy bien”, le respondí. Y añadí: “Pues yo creo que va de amor y a la vez de engaños, donde D. Mariano, al que vds. acaban de nombrar y elogiar, está representado por el Sr. Von Rotbart, hechicero de la obra, que mediante engaños impide que el príncipe Sigfrido se case con su amada Odette, tendiéndole una trampa para casarlo con su hija Odile, y vds. hacen una digna representación de los cisnes negros que le acompañan”.

Ah! Por cierto, no es la primera vez que vengo al Ballet, ni la primera vez que veo ‘El Lago de los Cisnes’; ésta será la primera vez que veo en directo ae Ballet de Moscú interpretando ‘El Lago de los Cisnes’. La verdad es que me irritó el tonillo, y les contesté: “Vds. tienen un concepto muy equivocado de la cultura, como el de tantas otras cosas. Lo desgraciado del tema es que los poderes públicos no promocionen este tipo de actos, y puedan llenarse los cines y los teatros de las clases populares. Actualmente, sus amigos y los de D. Mariano, están más ocupados en desvalijar el Estado que en la promoción de la educación y la cultura”.

En esto que comienza la obra y no nos da más tiempo para intercambiar palabras. La discusión prometía, pero la obra estaba en el escenario y el resto de espectadores no estaban interesados en nuestro debate, como sucede, en la vida diaria, con muchos de nuestros conciudadanos.

Llegado el intermedio, nos miramos con miradas provocativas y de desencuentro, sin que la cosa fuera a más, excepto la sonrisa agradecida de la señora que acompañaba a nuestras amigas, a la que ya habíamos ganado para nuestra causa. Esperemos que los desmanes de este gobierno, las mentiras, los recortes, el desempleo, las leyes fraudulentas, sean desterradas y vuelvan la Enseñanza y la Sanidad Pública, el Empleo y el Gobierno.

En el marco de la obra ‘El lago de los cisnes’, es Sigfrido quien desafía a Von Rothbar y, con la muerte de éste, vuelve el amor y se restaura la verdad. Los ciudadanos tenemos un reto, un desafío ante nosotros: pararle democráticamente los pies a este gobierno inhumano, que nos lleva a la muerte social

 
Isidro Carpio es vicepresidente de Ágora Socialista y miembro de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA)

Isidro Carpio, El Debat.cat, 22-04-2013

 

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