Un fantasma recorre España, el fantasma de la Reconstrucción del Partido Comunista

Intervención de Javier Parra en la entrega de carnets de la JCA Sevilla el 21 de abril de 2013

Queridos y queridas camaradas,

en primer lugar quiero agradecer vuestra invitación para estar hoy aquí. Es un orgullo para mí participar en este histórico acto de entrega de carnets de la Juventud Comunista de Sevilla por muchas razones. Por razones afectivas con muchos de vosotros, con quienes me une una gran amistad además de una inquebrantable camaradería. Por razones históricas, por la importancia de los comunistas sevillanos en la larga vida el Partido Comunista de España y por su aportación a los momentos más gloriosos de esta organización. Y sobretodo por razones políticas, por la sintonía ideológica y estratégica en lo que es y sobre lo que debe ser el futuro del comunismo español. De nuevo, muchas gracias por vuestra invitación.

Un fantasma recorre España, el fantasma de la Reconstrucción del Partido Comunista. Todas las fuerzas de la vieja política se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma. Hoy son otros Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes, son otros el Papa y el Zar, pero somos los mismos los que exponemos a la faz de este país nuestros conceptos, nuestros fines y nuestras tendencias.

Camaradas, no podríais haber elegido mejor imagen para ilustrar el cartel de este acto que la de José Díaz. La figura del camarada Pepe Díaz ilustra como ninguna nuestros anhelos de reconstruir un gran partido, el gran Partido Comunista de España. Un infatigable y valiente panadero sevillano, que sin ser un gran teórico y un gran intelectual llegó a ser uno de los más grandes dirigentes comunistas de la época, y el más grande Secretario General de la Historia del PCE. Y fue así porque hizo lo que debe hacer un comunista digno de llamarse comunista: nunca despegar los pies del suelo. Nunca abandonar a los militantes de base. Dirigir pero participando en las acciones como un militante más. Con humilidad, pero con la grandeza de ser capaz de hablar en nombre de un pueblo, del pueblo español; de sus trabajadores, de sus clases populares.

Vaya por tanto mi homenaje hoy y aquí para él, y creo que hablo en nombre de todos si afirmo que nos reivindicamos, con todo lo que ello significa, como hijos y herederos de Pepe Diaz.

Hoy, como ayer, vivimos un periodo de la historia de España en el que el pueblo sufre con gran virulencia los desmanes de una clase dominante que lo condena a la miseria y si protesta a la brutal represión. Hoy como ayer la crisis capitalista trae consigo el aumento de la conflictividad social y por otro lado el auge de la ideología fascista, aunque hoy se vista de rosa en lugar de azul marino.

Hoy, como ayer, la historia exige a los comunistas estar a la altura. Y para ello se necesitan tres cosas fundamentales: las dos primeras organización, formación… y de eso sabéis mucho en la JCA de Sevilla. Y la tercera, vocación de convertirse en la organización que mejor defienda y represente al pueblo y a sus intereses. Vocación de convertirse, como lo fuimos una vez, en el Partido del Pueblo.

El español es ya un pueblo sin soberanía politica ni económica, es un pueblo sometido a poderes antidemocráticos, que solo se han conformado como tal a través de la imposición y la violencia.

La gran burguesía, con sus medios de comunicación y los partidos políticos de los que dispone, continúa el saqueo a través de las privatizaciones y el recorte de derechos fundamentales hasta limites desconocidos desde la epoca fascista. Todo ello desde una supuesta defensa de España y desde un patrioterismo casposo y cañí, además de falso.

España no es una bandera, ni un himno, ni una cruz, y ni siquiera una frontera. España es su pueblo. España son sus trabajadores, sus parados, sus estudiantes, sus hombres y mujeres, nacidos aquí o en cualquier otro lugar del mundo pero que defienden con su trabajo o con sus luchas el patrimonio de este pais: la sanidad, la educación, la cultura, la vivienda, la justicia… el futuro.

Patriotas no son quienes atacan o dejan sin derechos a un ciudadano que lucha por este pueblo sea cual sera el color de su piel. patriotas no son quienes ceden la soberanía popular a los mercados, ni quienes más mencionan la palabra patria o España por muchas desteñidas banderitas rojigualdas que lleven en el pecho. Patriotas no son los que imponen la patria por la fuerza. Esos no son patriotas, a lo sumo nacionalistas de la peor especie, vendepatrias y enemigos del pueblo. Los obreros pueden ser patriotas e internacionalistas, los burgueses nunca pueden pasar de nacionalistas.

Por eso, si aún queda algún complejo con esta cuestión más vale que vayamos deshaciéndonos de él si no queremos que los fascistas confundan a los obreros y traten de ofrecerles una Patria que no existe. Más vale que no olvidemos nunca que tampoco ha habido a lo largo de la historia ninguna Revolución sin Patria, ni en Cuba, ni en Venezuela, ni en Rusia, ni en China…ni la habrá en España.

Los grandes dirigentes políticos e intelectuales que supieron comprender a España mejor que nadie no dudaron en defender una España sin complejos, una patria solidaria, culta y luminosa. La historia nos exige esa altura de miras, la misma altura de miras y ambición que tuvieron grandes hombres y mujeres hace 80 años. La que tuvieron nuestros camaradas.

Y Pepe Díaz lo definió mejor que nadie: “¿Patriotas ellos? ¡No! Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores, pero los que os explotan no, ni son españoles, ni son defensores de los intereses del país ni tienen derecho a vivir en la España de la cultura y el trabajo”.

Camaradas, nos encontramos en un momento de la Historia en el que la prioridad, aparte del trabajo organizativo y formativo interno, es una: acumular fuerzas. Acumular fuerzas mientras combatimos contra el régimen y sus abusos. Acumular fuerzas en todos los ámbitos es fundamental si queremos tener éxito en nuestras aspiraciones para construir un país distinto, más justo, más libre y más democrático.

Acumular fuerzas en el movimiento estudiantil, en el movimiento obrero, en los movimientos sociales en todas sus formas (en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca hay que trabajar en este preciso instante), en el movimiento de los profesores y profesionales de la sanidad. También el frente cultural es fundamental a la hora de hacer llegar nuestros mensajes a cada rincón de cada pueblo, a través de la música, el arte, el cine, la pintura… promoviendo y ayudando a esa cultura alternativa que también se va abriendo paso poco a poco.

Debemos acumular fuerzas por supuesto en el frente político. Y eso no necesariamente significa buscar la manera de sacar un 10% más de votos, que bienvenidos sean. Al fin y al cabo el voto es volátil, lo que hay que conseguir es aprovechar la coyuntura para fortalecer la organización para que ésta sea capaz de generar más movimiento en las calles, de sostenerlo en el tiempo, y de hacerse influyente en todos los ámbitos. Y entre esos ámbitos también se encuentra la policía y las fuerzas armadas, no nos olvidemos. Es necesario actuar ahí de una u otra forma, porque en última instancia podrán decantar la balanza hacia uno u otro modelo de país.

Y en ese proceso de acumulación de fuerzas nos vamos a encontrar con un régimen que va a tratar de protegerse a través de la represión y la imposición por la fuerza de leyes a todas luces injustas.

Leyes violentas contra las que solo cabe una respuesta: la desobediencia civil. El pueblo debe desobedecer hoy para mañana poder estar al mando.

Como comunistas solo podemos hacer un pacto: con el pueblo. Debemos tejer con él incluso una sagrada alianza para correr su misma suerte, sea cual sea, pero sin contemplar otra suerte que la de la victoria de los explotados sobre los explotadores, que la victoria del pueblo sobre sus enemigos.

Hoy con este acto la Juventud Comunista de Sevilla demuestra como debe hacer las cosas una organización comunista. Demuestra que el comunismo sigue siendo la juventud del mundo y demuestra que el futuro es inevitablemente nuestro.

Camaradas, la Reconstrucción del Partido Comunista es un proceso y es una necesidad histórica y os animo a no desfallecer nunca en esta tarea, a pesar de todas las dificultades que vendrán, que serán muchas. Como reza la internacional, ni en dioses, reyes ni tribunos está el supremo salvador. Nadie, ninguno de nosotros es imprescindible, sólo el Partido lo es, pero todos y cada uno somos necesarios.

Os animo a seguir trabajando como lo venís haciendo, creando Partido, construyendo hegemonía.

La Historia nos llama. Los cobardes pueden quedarse, nosotros tenemos una cita con la victoria.

Viva la JCA de Sevilla.
Viva el Partido Comunista de España
Viva el Pueblo

Javier Parra es secretario del PCE de Paterna (Valencia) y director del diario digital La República.es

Javier Parra, Diario Octubre, 22-04-2013

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