Europa, cuestión irresoluble

En mi anterior artículo titulado Europa, ¿la solución o el problema? hacíamos un recorrido por la génesis de la creación de la pretendida Europa política, así como a dónde nos han llevado las políticas neoliberales aplicadas en Europa después del fracaso constitucional. Políticas que nos han situado ante las más tristes consecuencias, la más importante sin duda alguna, la pérdida de la democracia real, suplantando a ésta por una pseudodemocracia.

El Parlamento Europeo y la Comisión, se han convertido en unos estamentos que solo sirven para que determinados políticos, ya en el ocaso de sus carreras sigan manteniendo un puesto de trabajo, estos que en su día se presentaron a unas elecciones en nombre de unos o de otros partidos, pero por lo que se ve, no en nombre de las ideas y de los ciudadanos. Queriendo o no, son la tapadera y colaboradores necesarios, para que mercados y bancos impongan sus teorías neoliberales, desaparezcan los controles y se implante la libre circulación de capitales.

Estos políticos han permitido la pérdida de soberanía de los estados, en nombre de un bien mayor”, la Europa Política”, pero la realidad es muy distinta, esto solo era el pretexto, la realidad es que la Unión Monetaria ha sido su objetivo, al igual que facilitar, como ya hemos dicho, la pérdida de la soberanía de los estados, dejando a estos en manos de tecnócratas desaprensivos, que hoy rigen los destinos de Europa, en contra de los ciudadanos. La consecuencia es la aniquilación de la Democracia y del Estado social.

Esta Europa de técnicos neoliberales, actúa de una forma casi mafiosa, ya hemos visto qu pasa cuando un país quiere salirse del Euro, moneda sacrosanta de Europa, o un primer ministro responsable quiere consultar a su pueblo, si debe continuar o no en la llamada zona Euro. Inmediatamente se pone en marcha la maquinaria diseñada por Alemania y se destituye al primer ministro. Es decir, que si un máximo mandatario de un país se resiste, se genera una crisis de gobierno y se pone al frente a un títere en nombre de no sé qué autoridad. Conclusión, se puede entrar en este Club Europeo pero no se puede salir. Ya que si persistes en esa idea te mandan al matón de turno, llamado en esta ocasión recesión o desempleo.

Sin embargo, es curioso ver cómo determinados estados que forman parte de la Unión Europea, han decidido no acogerse al Euro, o mejor dicho no acogerse al tratado de Unidad monetaria, fundamentalmente por no perder o ceder más soberanía ante la Unión.

Los ingleses con independencia de seguir siendo amantes de sus ancestrales costumbres, la libra, también tuvieron otras razones, vieron con claridad que manteniendo la moneda propia, tenían otras ventajas; la primera de ellas: no han tenido que sufrir la inflación llamada oculta, sobre los precios, que ha supuesto el cambio de moneda por la paridad con el Euro, recuérdese como en España rápidamente se equiparó las 100 pesetas que costaba un producto a transformarlo, sin más, a 1 euro, lo que supuso incrementos de hasta el 68%.

La segunda ventaja es que el país no sometido a la política monetaria conservaba para sí la capacidad de devaluación de su moneda propia, tema éste importante pues teniendo esta capacidad podían corregir los vaivenes del mercado, manteniendo el estado del bienestar, pues esta opción atañe por igual a todos y cada uno de sus ciudadanos, haciendo recaer el esfuerzo en la misma medida dentro del país, por el contrario las políticas de recortes siempre recae sobre las clases menos pudientes, desprecia las prestaciones sociales y genera desempleo. Actualmente se mantienen en esta situación Inglaterra, Dinamarca y Suecia, manteniendo unos la Libra y otros sus Coronas como moneda propia.

De lo anterior podemos deducir que no es cierto que haya una sola moneda y una sola Europa, como nos quieren hacer creer, como mínimo podemos observar dos Europas con toda claridad, la de los que se acogieron como consecuencia del tratado de Maastricht a las políticas monetaristas y los que solo lo hicieron al Tratado de la Unión, que no es monetario, y es posible que hasta una tercera, formada por otros siete países pendientes de su entrada por compromiso en la zona Euro. Cuestión esta última que se nos antoja complicada si los mandatarios de estos países hacen la consulta a través de referéndums a sus ciudadanos.

Así que de la pretendida Europa Política a la que se quería dotar de una Constitución, hemos pasado a una Europa de 27 países agrupados en tres categorías. Lo que ya por si solo es un disparate, ya que no es posible la equiparación de tipos de cambios para la conversión de algunas monedas con el Euro a riesgo de empobrecer a determinados estados.

Hoy en día podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Europa es sinónimo de desbarajuste, de antisocial, de antidemocrática y lo único que importa a Alemania es la recuperación de los capitales prestados por sus bancos, para ello no duda en dar nuevos créditos “rescates” y paralelamente exige a través de los estamentos europeos la devolución de la misma, y para asegurarse su cobro plantea recortes e incremento de impuestos. De esta manera hace que los estados se conviertan en esclavos de por vida.

En España, con el tema de fondo de las hipotecas, se discute el grado de responsabilidad que tienen o tuvieron los particulares y los bancos a la hora de obtener esas hipotecas; los unos y los otros al darlas. Pues esta misma discusión se reproduce cuando se plantean sobre los créditos realizados por Bancos Europeos a Cajas y Bancos españoles sin comprobar la solvencia de los mismos. Claro que el planteamiento puede ser similar, no el tratamiento, ya que en el primer caso los bancos se quedan con la vivienda y el ciudadano en la calle y con una deuda de por vida, mientras que en la segunda a pesar de que esos créditos entre bancos eran una operación financiera entre particulares, el estado se hace cargo de ella a través de los rescates que nuevamente presta Europa-Alemania y así sanea a las entidades de crédito, siendo el contribuyente el que al final paga el rescate y no los acreedores “Bancos españoles”. En definitiva se sanea la banca, no se sanean las dificultades de los ciudadanos que son los que pagarán al final las irresponsabilidades y la corrupción de la Banca española.

Europa puede ser la solución, pero con estas políticas tramposas, denigrantes para el ciudadano, que son las que dimanan de nuestros dirigentes y de la Unión Europea, tiran por tierra cualquier proyecto de establecer los Estados Unidos de Europa.

No sé si después del Euro habrá vida, pero de lo que sí estoy seguro, es que con el Euro y estas políticas monetaristas no hay estabilidad, no hay empleo, no hay solidaridad. En una Europa así yo no quiero vivir. La Europa que yo soñé, al igual que otros muchos ciudadanos de este país, no era precisamente la de los mercados, la de las desigualdades. Era la creación de una sociedad avanzada, libre, más igualitaria más humana. La presente, o la cambiamos o nos mata en vida.

Creo sinceramente que todos los que han permitido esto deberían ser proscritos en cualquier elección, por eso se hace necesario un nuevo sistema electoral que nos permita pedir responsabilidades a nuestros elegidos, para que cuando debatan algo que nos atañe, nos escuchen y verdaderamente sean nuestros representantes.

Isidro Carpio es vicepresidente de Ágora Socialista y miembro de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA)

Isidro Carpio, El Debat.cat, 01-04-2013

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