Ítaca, los mayas y CiU

«No hay proyecto nacional sin proyecto social y no hay proyecto social sin proyecto nacional. Bienestar y justicia al lado de las libertades nacionales». Discurso de Nochevieja del presidente de la Generalidad, Artur Mas.

Este hombre ha confundido la política con la literatura. Estamos de viajecitos a Ítaca, planes de navegación y frasecitas decorativas hasta el gorro.

Los números cantan. El mismo responsable político que habla de proyecto social, en 2012 ha recortado los gastos en salud un 7,2%, y sólo un 0,66% en la partida destinada a lengua catalana. No dudo de que patrocinar la lengua en deportes minoritarios o subvencionar tríos lingüísticos sea vital para la supervivencia de la nación, pero a quien tiene un cáncer y la lista de espera se alarga, le tranquilizaría más una operación inmediata que un viajecito a Ítaca.

Aquí cuela todo. Hasta la evidencia de las matemáticas. ¡Cuánto gasto prescindible se podría haber evitado o al menos reducido drásticamente durante todos estos años! Sólo en 2010, se dilapidaron 159.034.423,14 euros (del 2011 y 2012 no han publicado el monto total) o sea, más de 26.000.000.0000 millones de las antiguas pesetas en política lingüística. Y después claro, no se pueden atener a la reducción de deuda que le impone el Estado. Como en los actuales presupuestos.

Aún así, a pesar de los esfuerzos de Artur Mas por contentar a sus socios de ERC, los votantes prefieren cambiar de aires si se trata de crear estructuras de Estado necesarias para llegar al referéndum del 2014 con la intendencia preparada. En el primer sondeo publicado por La Razón después de la investidura de Artur Más, CiU baja otros 2 escaños. Recordemos que ya perdió 12 en las elecciones autonómicas donde había pedido encarecidamente al pueblo de Cataluña que le concediera una mayoría excepcional para llevarlos a Ítaca. ¡Con lo lejos que está de España y lo cerca que está de Grecia!, debieron pensar muchos. Y le dieron la espalda.

Empecinado ahora, quiere simular su descalabro para seguir en el comedero político, pero los números cantan y pierde dos escaños más a favor de ERC. En Convergencia no han reparado en algo elemental. Cada vez que se apuesta por el radicalismo, quienes pierden son los moderados que pretenden disfrazarse de radicales. El original siempre es mejor que la copia, y la gente lo sabe. Es la tragedia que está culminando la ruina del PSC. Durante los últimos 32 años ha ido a remolque del nacionalismo de CiU, y ahora, después de dejar sin espacio electoral a su propia clientela por hacerle la pelota al nacionalismo, se disuelve en el derecho a decidir. Puestos a escoger, el electorado macerado por años de propaganda, se acomoda al original. Y el original está en el espacio nacionalista. Es sencillo.

En el caso de CiU, el error le vino de una generación de adolescentes acostumbrados a vivir a cobijo del poder. Se dejaron deslumbrar por los fabricantes de esteladas, y el niño Oriol Pujol creyó que podía seguir jugando a meter la estelada en el maletero de papá Pujol y acceder al estadio olímpico de Montjuic para pedir Freedom for Catalonia al mundo.

Las olimpíadas del 92 quedan lejos, y la deuda pública, el paro, y el cierre de empresas muy cerca. Convergencia no está para caprichos del niño de Pujol y del literato que eligió su padre para navegar al sueño que la edad no le permitía.

Feliz año 2013. Si nos dejan nuestros mayas de Cataluña.

Antonio Robles, Libertad Digital, 04-01-2013

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