Italia empaña el Nobel de la Paz a la UE; Jagland: ‘Los populismos y los nacionalismos son los riesgos de la crisis’

El presidente del Comité del Premio Nobel, Thorbjørn Jagland, ha pronunciado uno de los discursos con más contenido del acto de entrega del Nobel

Pilar Gassent / Agencias. La Unión Europea (UE) ha recibido este lunes el Premio Nobel de la Paz 2012 en medio de suspicacias, no pocas críticas y protestas en la calle de los que piensan que se trata de un galardón absurdo e inmerecido en estos tiempos de crisis, cuando una buena parte de los países miembros se encuentran asfixiados por la crisis. En los discursos oficiales, durante la ceremonia de entrega del premio, ha habido pocas referencias a problemas como el paro que agobian a los ciudadanos europeos y sí muchas a la necesidad de fortalecer el euro y a las aportaciones de la UE a la consolidación de la democracia. Habría que destacar, no obstante, un par de reflexiones. Una a cargo del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que ha dicho lo siguiente: «A lo mejor para los padres que luchan por llegar a fin de mes, los estudiantes que por mucho que estudian están preocupados por no conseguir su primer empleo o los obreros que acaban de ser despedidos, la paz no sea lo primero que les viene a la cabeza». Y otra del presidente del Comité del Premio Nobel, Thorbjørn Jagland, que ha advertido: «El nacionalismo y el populismo será el precio que pague Europa si es la gente de la calle la que paga la factura de una crisis originada por otros».

Sus palabras adquieren una especial importancia cuando Silvio Berlusconi acaba de anunciar su regreso a primera línea de la política agitando un antieuropeismo populista con el que pretende relevar al excomisario Mario Monti en la presidencia del Consejo de Ministros italiano. Jagland ha destacado también «el gran valor simbólico» que ha tenido la presencia en la ceremonia del presidente de Francia, François Hollande, y de la canciller alemana, Angela Merkel, sentados juntos. Ambos se han levantado, se han cogido de la mano y han saludado entre aplausos al resto de los asistentes. Hollande y Merkel han acaparado los focos durante los primeros minutos de la ceremonia pero el verdadero protagonista ha sido Monti tras el anuncio de su próxima dimisión.

Mario Monti ha sido el dirigente europeo más buscado en Oslo. El sábado anunció que dimitirá una vez que hayan sido aprobado los Presupuestos para 2013 y desde entonces solo había hablado con algún medio sin desvelar si se presentará o no a las elecciones que probablemente se celebren en marzo. Este lunes tampoco lo ha desvelado pero no ha cerrado la puerta, dando a entender que se lo está pensando. De momento, se ha sentado entre los 21 jefes de Estado y de Gobierno que han asistido a la ceremonia de la capital noruega.

Además de Jagland, Van Rompuy es quien más hincapié ha hecho en los riesgos y amenazas con los que se enfrenta la UE. “Saldremos de esta juntos y más fuertes, lo suficiente en el mundo para defender nuestros intereses y fomentar nuestros valores, trabajamos para dejar una Europa mejor para los hijos de hoy y los de mañana. Para que otros puedan mirarnos y juzgarnos”, ha dicho el presidente del Consejo Europeo y ha subrayado la capacidad para el “compromiso” de la política europea, aunque reconociendo que solo la promesa de paz no es suficiente “para apelar a los ciudadanos”. En ese momento es cuando ha reconocido: “A lo mejor para los padres que luchan por llegar a fin de mes, los estudiantes que por mucho que estudian están preocupados por no conseguir su primer empleo o los obreros que acaban de ser despedidos, la paz no sea lo primero que les viene a la cabeza”.

Van Rompuy ha lamentado que “la crisis está poniendo a prueba nuestros lazos” y ha advertido de que esta se enfrenta a un desafío “real”, que pone en duda incluso “el mismo punto de decidir de manera común”. “Lo que está a prueba hoy es si esta unión puede durar”, ha dicho y ha llamado a responder “con nuestros actos”. “Con confianza, triunfaremos, trabajando duro restauraremos el crecimiento y el empleo”. El presidente del Consejo ha presumido de que la UE cuenta con “una fórmula sin parangón” que es su ‘arma secreta’ para superar los conflictos y “estrechar nuestros intereses tan intensamente como para que la guerra sea materialmente imposible”. “A través de la negociación permanente”, ha dicho, para después recordar las palabras de Jean Monnet: “Más vale pelearse en torno a una mesa que en un campo de batalla”.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso se ha centrado en la defensa del euro: “A día de hoy, uno de los símbolos más visibles de nuestra unidad está en las manos de todos. Es el euro, la moneda de la UE”. “La adhesión a la UE fue fundamental para la consolidación democrática en nuestros países. Porque las personas y el respeto de la dignidad humana están entre sus pilares fundamentales. Porque respeta las diferencias a la par que impulsa la unidad. Y así, tras la reunificación, Europa fue capaz de respirar con sus dos pulmones, como dijo Karol Wojtyla. La Unión Europea se ha convertido en nuestra casa común”, ha dicho Barroso.

La ceremonia de entrega del galardón, que ha contado con la presencia como es tradicional de los reyes Harald y Sonia de Noruega, así como de los príncipes herederos, se ha desarrollado como lo hace desde 1990 en el salón de entrada del Ayuntamiento de Oslo.

El presidente del Consejo Europeo ha sido el primero en acercarse hasta Jagland para recoger el premio y, según lo acordado entre las instituciones comunitarias, le han seguido los de la Comisión y la Eurocámara, Martin Schulz, quien ha sostenido la medalla del Nobel. Van Rompuy y Barroso se han repartido los honores de pronunciar los discursos de agradecimiento. El primero había confiado el texto a su equipo, mientras que Barroso, como es habitual, ha sido el autor de su alocución.

En la delegación oficial de los laureados, integrada por unas cuarenta personas, han figurado cuatro españoles: el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia; el presidente del Comité de las Regiones, Ramón Luis Valcárcel, y la niña zaragozana Ana Fanlo, ganadora de un concurso abierto a los jóvenes de Europa para viajar a Oslo.

Entre los discursos oficiales se han intercalado actuaciones musicales de artistas locales y del resto de Europa y el final de la ceremonia se ha csrradlo con las notas del himno europeo, que tiene su origen en la “Oda a la Alegría” escrita por Friedrich von Schiller y composición de Ludwig van Beethoven. Tras el acto de entrega del galardón, cuya dotación de 930.000 euros se destinará a proyectos en apoyo a niños víctimas de guerras y conflictos, ha tenido lugar un almuerzo presidido por la familia real noruega.

Además de Merkel, Hollande y Rajoy, entre otros, han participado en el banquete el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y el primer ministro italiano, Mario Monti, que ha ecuchado de Van Rompuy elogios por la manera en que ha conducido la crisis en Italia. Es la primera vez en que la mayor parte de los líderes europeos están juntos desde que Monti anunciara su dimisión el pasado sábado. Los mercados de deuda ya han registrado caídas después de hacerse pública la decisión de Monti y la propia Comisión Europea ha hecho un llamamiento a una Italia “fuerte y estable” y a que continúe con el impulso a las reformas.

La República de las Ideas, 10-12-2012

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