Artur Mas ‘rompe’ con el notario y abre la puerta a un pacto con Rajoy en Cataluña

Artur Mas, durante un mitin (Efe).

CiU quiere gobernar en solitario al menos hasta las elecciones municipales del 2011

Alberto Mendoza / José L. Lobo.- Artur Mas no volverá a caer en el mismo error que cometió en 2006, cuando se comprometió ante notario a no pactar con el PP tras las elecciones autonómicas de aquel año, en las que el tripartito de José Montilla frustró por segunda vez su asalto a la Generalitat. La dirección de CiU, convencida de que su regreso al poder en Cataluña no tiene vuelta atrás, pese a que la mayoría absoluta queda lejos, quiere dejar esta vez las puertas abiertas a un pacto con el PP de Alicia Sánchez Camacho, que sube en todas las encuestas. Pero esa alianza, de fraguarse, deberá esperar, al menos, hasta las elecciones municipales de 2011, según fuentes de CiU consultadas por El Confidencial.

El motivo que esgrime CiU es puramente estratégico: los nacionalistas catalanes también acarician la victoria en la Alcaldía de Barcelona, y su candidato, Xavier Trias, se opone frontalmente a que Mas pacte con Sánchez Camacho tras las autonómicas del próximo otoño porque cree que esa alianza daría alas -y votos- al PSC y ERC en las municipales. La debilidad del alcalde socialista Jordi Hereu ha catapultado a Trias como favorito, y éste no quiere dejar escapar una oportunidad histórica: sería la primera vez desde la transición que CiU rompe la hegemonía del PSC en la capital catalana.

De ahí que, según las fuentes consultadas, CiU limitará su entendimiento con los populares a una abstención de éstos en la previsible investidura de Mas como presidente de la Generalitat; es decir, sin firmar acuerdos de legislatura al menos hasta mayo de 2011. Las elecciones autonómicas en Cataluña, previstas para el próximo mes de noviembre, serán la antesala de la precampaña para las municipales, y CiU espera poder atravesar ese periodo de transición sin la necesidad de un pacto estable en la Generalitat. Una vez conquistada Barcelona, y con la vista puesta ya en las generales de 2012, se despejaría el camino para una alianza con el PP.

Mas, según las fuentes de CiU consultadas, está dispuesto a gobernar en minoría hasta las municipales de 2011, aplicando en el Parlamento catalán la geometría variable que tan buenos frutos dio a José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso hasta que la crisis económica y sus propios errores le empujaron a la actual situación de soledad parlamentaria. El líder de CiU ya ha anunciado en varias ocasiones que esa fórmula de pactos a varias bandas le permitiría, por ejemplo, avanzar en la eliminación del impuesto de sucesiones con el apoyo del PP o negociar mejoras en el autogobierno con ERC.

Legislatura sin sobresaltos

Pero la geometría variable tiene sus riesgos. Y Mas aspira a conformar un Ejecutivo estable y vivir una legislatura sin excesivos sobresaltos. Para eso necesitará un socio de gobierno: según las fuentes consultadas, ERC e IC-V están descartadas; el PSC, al menos con Montilla y sus actuales dirigentes, también. ¿Y el PP? «Es un escenario muy probable, pero habrá que esperar al resultado de las elecciones», añaden las mismas fuentes. Si la aritmética parlamentaria lo permite, Sánchez Camacho peleará, con el visto bueno de Mariano Rajoy, por entrar en el Gobierno de la Generalitat. El PP catalán ya ha dejado claro, con la aquiescencia de Génova, que no quiere copiar el modelo vasco y regalar su apoyo a Mas a cambio de nada, como hace Alfonso Basagoiti con el lehendakari, Patxi López, en Euskadi.

Para Rajoy, las ventajas de que el PP esté en el poder en Cataluña son evidentes. Sobre todo con la vista puesta en las elecciones generales de 2012. Un PP más moderado, capaz de pactar con el PSOE en el País Vasco y con CiU en Cataluña, podría frenar la sangría de votos con que los electores castigan tradicionalmente al partido en ambas comunidades con ocasión de los comicios generales.

El actual presidente de la Generalitat, al que todas las encuestas desalojan del poder por la imposibilidad de reeditar el tripartito -hundimiento del PSC y ERC-, es consciente de que Mas pactará con el PP si necesita sus votos para gobernar. Y en las últimas semanas ha apelado a la estrategia de azuzar el miedo a la derecha españolista para tratar de frenar esa posibilidad. «De los dos candidatos que podemos aspirar realmente a presidir Cataluña», dijo Montilla recientemente, «sólo hay uno que pueda decir que no pactará con el PP para ser presidente. Quiero oír a Mas diciendo que no será presidente con los votos de la derecha española más anticatalana». 

El Confidencial (14.06.2010)

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