Tirar de la manta

Fusilamientos “El estado de derecho esta en peligro en España”

El pasado 30 de octubre dirigí, como presidente de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista, un burofax al Fiscal General del Estado, con copia al Fiscal especial Anticorrupción y a la Fiscal Superior de Cataluña. Informaba de las declaraciones del Sr. Jordi Pujol i Solé, realizadas en una televisión, en las que amenazaba de “tirar de la manta” y hablar de corrupción en otros partidos, en el caso de que siguieran apareciendo nuevos casos de corrupción en los que se implicara a miembros de su partido.

Solicitaba de los fiscales que procedieran a tomar declaración al Sr. Pujol, primero: para que facilité la información que tenga sobre posibles delitos de corrupción y segundo: que valorasen si había incurrido en algún delito de ocultación de delito.

Hasta la fecha la respuesta de las fiscalías ha sido el mutismo. El mutismo se ha convertido en una constante de la Administración, como el sufrido tras las denuncias a la Delegación de Hacienda de Cataluña, que permitió al Sr. Millet seguir utilizando dineros públicos para enriquecerse ilegalmente y financiar a sus amigos (asociaciones y partidos) del entorno nacionalista.

Tras el caso Palau de la Música Catalana (Millet) aparecen más casos de corrupción que implica a altos cargos de la época en que el Sr. Pujol ostentaba la Presidencia de la “Generalitat de Catalunya” y se añade el aditamento del Alcalde de Santa Coloma y otro socialista de postín.  No fue Pujol quien inicio el amago de tirar de la manta, pero alguien lo hizo.

El 20 de noviembre escribo un artículo en mi blog sobre la corrupción en Cataluña y las especificidades de la misma: su íntima ligazón con el proyecto de construcción nacional. Los casos antes indicados no dejan lugar a duda…..Y si faltara algo para confirmarlo tan solo hay que ver lo poco que el debate duro entre la clase política catalana: cuatro promesas de honradez y bla bla bla bla bla.. Hoy ya estan en lo importante, en lo que tiene su cabeza ocupada y su bolsillo lleno: la soberanía, el estatut, el dret a decidir, la independencia. ¡A ver!, los periódicos subvencionados, ¡sacad una editorial! Hay que dejar claro lo que no dejo el referéndum de “l’estatut”, que “Catalunya” es como Fuenteovejuna: todos a una. Y no, Cataluña no es “una, grande y libre” (eso lo era la España franquista y tampoco). 

Y no es “una” porque aquí los que están por lo de la construcción nacional no superan el tercio de los votantes. Lo malo es que en ese tercio esta toda la clase política catalana y sus advenedizos (la distancia entre los dirigentes y la sociedad catalana es cada vez mayor y algo tendrá que ver el PSC con eso. ¿No cree, Sr. Montilla?.

No es “grande” por que solo somos poco más de siete millones de ciudadanos, y las gestas de nuestros antepasados son comunes y parecidas a las del resto de españoles y europeos; es decir: luchas intestinas entre nobles. Si hasta “Vifre el Pilos” (Vifredo el Velloso) era un héroe franquista.

Y tampoco es “libre”, por que una sociedad es libre cuando sus ciudadanos lo son.  Eso no podemos afirmar que sea así en Cataluña. Cuando la política que lleva adelante su “Govern” pone multas a quien rotula en Castellano (o Español), impone como lengua vehicular de la enseñanza una de las dos que se hablan y son oficiales (eso también lo hacia el franquismo, aunque la tortilla estaba al revés), y sobre todo por que pretende imponer, y es lo mas grave, una identidad colectiva a todos los ciudadanos y no solo en la escuela. En cualquier entorno social en el que manifiestes tu desacuerdo con lo políticamente correcto (el nacionalismo) eres automáticamente estigmatizado y tildado de españolista y fascista. Esa presión es inaceptable en una sociedad democrática.

La editorial chantajea y amenaza al Tribunal Constitucional como si todos los catalanes la suscribiéremos, es evidente que mas de la mitad de la población ni se la ha leído ni le interesa. Pero como la cosa es seguir tapando las vergüenzas de las corruptelas que campan a lo largo de la geografía catalana, nada mejor que convocar referéndums de autodeterminación, como si de juegos florales se tratara. Recuerdan mucho a los actos de exaltación del caudillo franquista aunque ahora el caudillo es sublimado hasta convertirlo en un grial que nos guié y que toma forma de un ente etéreo llamado independencia, un eufemismo que no es otra cosa que una secesión. Como los de la Liga Norte Italiana, algo rancio y esperpéntico: somos ricos y no queremos estar con los pobres –y algunos se lo siguen creyendo-.

Es evidente que la sociedad catalana es una sociedad con un conflicto latente y reprimido, un conflicto en que las clases subalternas sufren todo el proceso de asimilación cultural que ejecuta la clase política. La clase obrera en su conflicto con el capital ha sido abandonada en Cataluña por los grupos políticos que tradicionalmente abanderaban su lucha: la izquierda. La izquierda oficial, incluida la extraparlamentaria, ha abrazado el proyecto de construcción nacional y ha generado entre sus filas una esquizofrenia paralizante: “Voto a la izquierda, ¿Cómo voy a votar a la derechona franquista?, aunque esa izquierda me anula cultural, social, política, sindical y económicamente”.

Es imprescindible crear una nueva izquierda que deje claro el carácter reaccionario del nacionalismo, que es una respuesta a los ideales de libertad igualdad que emanaron de 1789. La substitución de la persona como sujeto último de la acción política y convertirla en objeto al servicio del nuevo sujeto político; la nación, lo que esta consiguiendo es dejar en el olvido los objetivos de emancipación de la persona y de transformación de la sociedad.
La sentencia que el Tribunal Constitucional ha de emitir sobre el estatut. y que todavía no ha emitido, provoca en la clase política catalana reacciones preventivas como hizo Bush con Irak: Editoriales uniformadoras, referendums, manis “pel dret a decidir”, etc.. Y esto es así por que les da mucho miedo la sentencia. Saben que su “estatut” es inconstitucional en muchos de sus apartados, imponen obligaciones a sus ciudadanos (nos quieren súbditos), establecen relaciones de igualdad con el estado, etc.

Si el TC no les toca ni una coma, se les subirá el ego y volverán a solicitar más y más. Si les corrige un punto y aparte la “ofensa” a la dignidad de Cataluña estará servida y justificará su nueva huida hacia delante. Zapatero…. ¡la que liaste y la que estas liando!.

El TC ha de ser valiente y dejar en sus justos términos el “estatut” declarando inconstitucional aquellos artículos que contravienen la Constitución, por que si no lo hace así el Estado de Derecho estará en peligro. Es necesario reconducir las cosas a su lugar. Es evidente que Gobierno y Parlamento no lo han hecho. Es evidente que los dos grandes partidos políticos han sido incapaces de hacer lo que la mayoría de la sociedad demanda: tener sentido de estado pactando en temas capitales para la supervivencia no ya del estado, sino de la democracia y la igualdad de los ciudadanos. Su continuo y alterno pacto con los nacionalistas para asegurarse el poder nos ha llevado a una situación cada día mas deteriorada. Existe una falta de liderazgo en la sociedad española que nos aúne  y dé sentido a nuestra convivencia.
El TC ha de resolver los recursos de inconstitucionalidad del “estatut” y a continuación los grandes partidos nacionales PSOE y PP más IU y a UPyD han de afrontan un pacto que reforme la constitución estableciendo las competencias del gobierno central y de cada autonomía que cierre el modelo autonómico y elabore una ley electoral que haga efectiva la igualdad política de los ciudadanos, para que el valor del voto de cada español sea igual al de otro independiente de donde viva.
También sería de desear que cada organismo y las personas que ocupan los cargos de máxima responsabilidad en ellos cumplan con su cometido, como es el caso de los fiscales a los que me dirigí hace poco más de un mes.

En España, en toda, también en Cataluña, es necesario tirar de la manta y que todas las corrupciones salgan a la luz publica, caiga quien caiga. No se puede exigir al sufrido ciudadano que acepte sanciones y recargos cuando ve que los corruptos siguen en su casa disfrutando de los dineros obtenidos ilícitamente. Solo desde la transparencia y honestidad se puede llegar a crear una sociedad auténticamente libre y democrática. También es necesario incrementar la forma de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y en el control sobre lo que los elegidos hacen con nuestros votos y nuestro dinero.

Vicente Serrano
Barcelona, 12 de diciembre de 2009

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