Hablando con una amiga catalana, simpati

Hablando con una amiga catalana, simpatizante de ICV, se sentía frustrada por «la traición» que suponía el voto favorable de este partido a la ley de Educación que consolida un sistema clasista, privatizador y, profundamente, reaccionario. Yo lo único que pude alcanzar a decirle son unas palabras de Rosa Luxemburgo “En una sociedad de clases, ‘la nación’ como una entidad sociopolítica homogénea no existe. Lo que sí existe en cada nación son clases con intereses y ‘derechos’ antagónicos». Es algo que no se han metido en la cabeza mucha gente autoproclamada «de izquierdas» tanto en Cataluña como en el resto de España. La ley supone la consolidación de un modelo que es el patrocinado por la burguesía puyolista. Reforzar la concertación, ampliar la posibilidad de convenios con entidades privadas que gestionen hasta la FP, mantenimiento de los mismos hasta con las escuelas que diferencian por sexo. No hay compromiso por incrementar el prespuesto en Educación ni por cambiar la progresiva eliminación de las clases de Bachillerato Nocturno. En este contexto, es lógico que se arrumbe el castellano de las aulas. No es más que el idioma de «los charnegos», no tiene que ver con el proyecto «nacional» que intentan consolidar la burguesía catalana desde hace siglos. CIU es la que marca la senda por la que el resto de partidos siguen. Es triste que haya partidos que prostituyendo las palabras se hayan hecho con el voto de gente que, ingenuamente, pensó que representaban un cambio progresista, pero todavía más triste que no exista quien denuncie esta deriva clara, este paso más en la consolidación del modelo neoliberal más brutal que hay en este país en el ataque a un servicio público esencial como la Educación.

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