Una de las razones por las que creo que

Una de las razones por las que creo que UPyD o Ciutadans no aciertan en su formulación y en su mensaje es que la lucha contra el nacionalismo catalán en el Principado tendría que plantearse fundamentalmente como la expresión local de la lucha de clases, tal y como Jordi Solé Tura y otros investigadores dejaron entrever en su momento. El catalanismo es el formato elegido por la burguesía regional para contrarrestar el conflicto de clases, y la lengua es el principal instrumento clasista. La nueva inmigración llegada de otros países podría tener un potencial de transformación tremendo si fuésemos capaces de canalizarla hacia un movimiento amplio de carácter socialista que destapara aún más las contradicciones de un nacionalismo opresor con falsa pátina progresista. Tanto el PSUC como el PSC fueron traidores de clase que pusieron la izquierda directamente en las fauces del nacionalismo. Antonio Gutiérrez Díaz, legendario ex secretario general del PSUC, tuvo la valentía de reconocerlo tácitamente en el que acabó siendo su último escrito público. Sin embargo, esta situación sigue sin resolverse. Los partidos que han recogido ese descontento no han sabido -más bien no han querido- constituir una izquierda consecuente. Son partidos casi postmodernos que, como en el caso de UPyD, abjuran de la izquierda y del movimiento obrero un día sí y otro también. ¿Qué relación mantiene UPyD-Cataluña con los movimientos sociales? ¿Y con los sindicatos? La excusa de que se está empezando no es ninguna excusa. Ya se lleva demasiado tiempo empezando. El problema es que tampoco se deja hacer. Las directrices que se han tomado son las de seguir a la expectativa. Pero, sobre todo, el problema es que, en el caso de decidirse a hacer algo, será en una línea ajena -cuando no opuesta- a lo que estamos hablando. Pues tomemos nota: mientras partidillos como las CUP han conseguido su espacio haciendo política de calle y atrayéndose a la juventud de la Cataluña profunda, nosotros vamos a «clubes liberales» y cosas por el estilo, y somos incapaces de encontrar un eco importante entre los únicos sectores sociales que podrían sacarnos de las tinieblas y darle una continuidad al movimiento no-nacionalista en Cataluña. Me refiero, claro está, a la juventud trabajadora -y desempleada- del cinturón barcelonés y a los inmigrantes. Mientras no tengamos en cuenta la perspectiva histórica que nos muestra la evolución de la izquierda catalana, y también una interpretación sociológica de clase en relación con la realidad de nuestro entorno, nuestro paso por la política no será más que un bluff.

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