Aprendizaje democrático

Joan ColomLa presencia al frente de la Sindicatura de Comptes del competente Joan Colom es toda una garantía

Ya es sabido: la democracia no se impone de la noche a la mañana. La experiencia de Bush jr. sirve para recordarlo. Y una vez establecida sobre los fundamentos de un Estado de derecho, el sistema es frágil, fácilmente extraviable, necesitado de un largo periodo de aprendizaje. Después de un cataclismo, que por regla general viene seguido por una autocracia, el aprendizaje puede iniciarse por un ensayo reformista. Por ejemplo, tal como empezó Laureano López Rodó, mucho antes de su "larga marcha hacia la monarquía", con su tesis doctoral sobre la "reforma administrativa del Estado". Carrero Blanco fichó al joven catedrático catalán, seducido por su moderna sapiencia jurídica. Dando tiempo al tiempo, en plena dictadura, le animó en la fundación de una Escuela de Administración. Un centro docente, en Alcalá de Henares, con pretensión de igualarse a la ENA gaullista.

Llegada la hora de la monarquía constitucional, dio comienzo la etapa de un aprendizaje práctico. O sea, una adaptación al sistema, que supone acabar con corruptelas y otros vicios atávicos, de cuya persistencia o retorno no se libran las más antiguas democracias. En todas partes la humanidad es débil y, en sociedades abiertas, la supervivencia de la estimulante libertad obliga a estar alertas contra los que se valen de esa libertad para transgredir la legalidad.

Se trata, en principio y en definitiva, de que nadie se salte las leyes aprobadas por el poder legislativo, sometidas las distintas administraciones y sus servidores a un control lo más estricto posible. Y conscientes los controladores de que la honestidad es, por regla general, normal condición del probo funcionario y del político con voluntad de servicio a la ciudadanía, pero que, en el seno de toda sociedad, anidan corruptores dispuestos a que sigan viejos hábitos, sin importarles las consecuencias de sus fechorías.

Por eso mismo, parece oportuno conmemorar los 25 años de la institución de la Sindicatura de Comptes, como muestra de intención del Govern de la Generalitat respecto al cumplimiento de los principios constitucionales. La presencia al frente de dicho organismo de un político de la talla de Joan Colom, profesor de Hacienda Pública y ex vicepresidente del Parlamento Europeo, es toda una garantía. En Bruselas, este eurodiputado se distinguió no sólo por su competencia; también por su rigor en el manejo de los guarismos a la hora de controlar presupuestos y rendición de cuentas que exigían de la Comisión. El propio Felipe González elogió la ejemplar labor de Colom y el favor que prestó a la representación hispana ante la UE.

A escala catalana y en esa misma línea de servicio a la transparencia ha actuado Colom estos últimos años. Sin creerse ningún Robespierre, como simple, competente y tenaz controlador que exhuma corregibles irregularidades.

Jaime Arias

La Vanguardia (12.03.2009)

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