Una cuestión de origen, una cuestión moral

Lucía EtxebarriaEl pasado 23 de mayo, el barítono austríaco Peter Edelmann nos ofreció un maravilloso recital lírico en el Teatro Español de Madrid, compuesto por una cuidada selección de canciones y arias, todas ellas de artistas prohibidos en el régimen nazi, entre los cuales figuraban los siguientes autores. Franz Schrecker, que estaba considerado uno de los mayores compositores alemanes de ópera. Debido a su origen judío, Schrecker perdió sus puestos de director en la Musikhoschule y de profesor de Composición en la Akademie der Künste, ambas en Berlín. Murió deprimido y pobre, exiliado en Estados Unidos.

AlexanderZemlinsky, director de la Ópera de Berlín, que también se exilió a Estados Unidsos, donde vivió sus últimos años, gravemente enfermo y pobre de solemnidad. Pero recientemente la música de Zemlinsky se ha recuperado, y sus óperas están constituyendo un gran acontecimiento allá donde se representan: por ejemplo, en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, que ha estanado este mes El enano en programa doble con Una tragedia florentina.

Hans Krása fue deportado al campo de concentración de Theresienstadt. Allí, Brundibár se representó más de 55 veces. Trasladado a Auschwitz-Birkenau, fue considerado "persona mayor" (tenía 55 años) y, como tal, asesinado de inmediato en la cámara de gas.

Erich Zeisl, que publicó su primera partitura a los 14 años y que poco después obtuvo un premio estatal por una misa de réquiem que no pudo publicar debido a su origen judío. También se exilió en Estados Unidos y se ganó la vida escribiendo bandas sonoras para películas, aunque siempre se quejaba amargamente de no poder publicar la música que realmente le gustaba.

Hans Korngold, otro wunderkind, que con tan sólo 11 años estrenó su primera obra en el Teatro Imperial. A los 14 orquestó la obertura Schauspiel. También exiliado en Estados Unidos, obtuvo dos Oscar a la mejor banda sonora.

Kurt Weil, conocido mundialmente por dos óperas, La ópera de tres centavos y Grandeza y decadencia de la ciudad de Mahagonny, ambas escritas en colaboración con Bertold Brecht, auqnue su obra es extensísima. Los nazis provocaron alborotos durante sus representaciones y organizaron campañas de boicot. Otro que se exilió en Estados Unidos.

Y Fritz Grünbaum, monologuista, guionista, letrista de canciones y actor, que fue unod de los más famosos artistas de cabaret de Berlín y Viena. Se escondió con su mujer en un refugio en Viena, pero fue delatado. Murió en Dachau.

A todos nos escandaliza pensar en los destinos de estos genios, condenados e la pobreza, a trabjar en lo que no les interesaba o directamente asesinados en razón de su etnia. Yo creo que dentro de setenta años el mundo se escandalizará ante la directiva de Retorno de la Unión Europea qu establece un máximo de detención de los/las sin papeles de hasta 18 meses; que permite que sea una autoridad administrativa, y no exclusivamente un juez, la que decida la detenciión en los centros de internamiento antes de proceder a expulsarlos, y que admite la detención de menores no acompañados. Quizás soy muy ingenua, pero no olvido la frase de Bertold Brecht, otro autor censurado por los nazis: "O todos o ninguno. Uno solo no puede salvarse".

Lucía Etxebarria

La Vanguardia-Magazine (15.06.2008)

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