La agonía de la anchoa

AnchoasLa cantidad de la especie en el litoral catalán se ha reducido alrededor de un 50% desde 1994

Cristina Sáez – Barcelona.- La anchoa puede tener los días contados. Este delicioso pescado, que Apicio (siglo I) ya mencionaba en su libro de cocina De re coquinaria, forma parte de la gastronomía tradicional española.

Aperitivo por excelencia, en el País Vasco se sirve en cazuela de barro con un toque de guindilla; en la costa mediterránea se consume en vinagre y en Andalucía es el ingrediente esencial de una ración de pescaíto frito. Junto a la del Cantábrico, la anchoa de l´Escala, en la Costa Brava, es la más apreciada.

Sin embargo, la sobrepesca y el cambio climático están a punto de convertirla en la siguiente especie en peligro de extinción. De hecho, el Instituto de Ciencias del Mar (ICM)-CSIC de Barcelona tiene datos que demuestran que la pesquería de la anchoa ha disminuido desde 1994, cuando se pescaban alrededor de 20.000 toneladas al año en el litoral catalán, una cifra que dista mucho de las poco más de 3.000 actuales.

Las causas de que esta especie se haya diezmado son complejas, pero tienen que ver con la sobreexplotación y las condiciones medioambientales. "Es una especie que se pesca sobre todo en la época de puesta. Durante el invierno, el boquerón permanece disperso en aguas profundas, pero cuando el sol comienza a calentar la superficie del mar, al llegar la primavera y el verano, asciende a las capas más superficiales para reproducirse. Forma bancos que los pescadores aprovechan para capturarlo", explica la científica Isabel Palomera, del ICMCSIC, quien lleva dos décadas estudiando esta especie.

En 1990, su grupo de investigación empleó por primera vez en el Mediterráneo un método pionero para averiguar la biomasa de esta especie en la zona del litoral catalán. Localizaron las zonas donde la anchoa ponía los huevos y estudiaron la fecundidad de las hembras; determinaron en qué zonas de la costa catalana vivía y cuándo se reproducía. Así averiguaron que aquel año había una cifra media de unas 30.000 toneladas de anchoa adulta. Hoy, esta biomasa se ha reducido a menos de la mitad. Desde entonces, Palomera y su equipo han constatado que esa cifra disminuye.

A finales de la década de los 80 desapareció de la costa del mar de Alborán, en el sur de la Península, y, de continuar con la presión pesquera a la que se ve sometida, pronto podría desaparecer de la costa catalana. "Lo que se está haciendo es una barbaridad – sentencia indignada Palomera-. La talla mínima de captura dictada en la Normativa española para la regulación de la pesca en el Mediterráneo es de 9 centímetros, pero sabemos que la anchoa no pone huevos hasta que alcanza los 11, por lo que se están pescando individuos que aún no se han reproducido". Durante los últimos 15 años se han realizado vedas de pesca de la flota de cerco durante el otoño para proteger a los juveniles.Sin embargo, estas medidas no han sido eficaces.

Por este motivo, y ante la situación de colapso de esta pesquería, sobre todo en el sur del litoral catalán, la Generalitat quiere establecer zonas de protección para preservar las áreas de la puesta de las anchoas. Y también, junto con los científicos del ICM-CSIC, lucha por aumentar la talla mínima permitida para la captura. Otra de las causas que están llevando a esta especie al colapso son las condiciones ambientales. El aumento de la temperatura del mar provocado por el cambio climático repercute sobre el desarrollo del plancton, que es la base de la cadena trófica marina y el principal nutriente de estos peces, de manera que cuando los huevos del boquerón eclosionan, las larvas no encuentran suficiente alimento y mueren.

Además, el Mediterráneo es un mar oligotrófico, muy pobre en nutrientes, por lo que resulta esencial el aporte de aguas fluviales. "Continuamente oímos comentarios, tanto de la clase política como de la gente de la calle, de que el agua de los ríos que llega al mar se desaprovecha y se pierde. ¡Eso es un gran disparate! El agua procedente del continente rica en nutrientes actúa como fertilizador del ecosistema marino y tiene un papel esencial en la pesca de mares tan pobres como el nuestro", asegura la investigadora Isabel Palomera.

En un estudio que Palomera llevó a cabo se ponía de manifiesto la correlación entre la cantidad de agua vertida por el Ebro y las capturas de anchoa que se desembarcaban en el puerto de Tarragona. Los investigadores del ICM-CSIC analizaron datos pesqueros y de caudales de este río entre 1990 y 2001, y vieron que cuanto más agua aportaba el Ebro durante la primavera y comienzos de verano, época de reproducción de la anchoa, mayores eran las capturas al año siguiente en Tarragona. Estos resultados demostraban el beneficio de los aportes de nutrientes del río para el desarrollo de la anchoa en sus primeros meses de vida. Pero la disminución del caudal del Ebro afecta al resto del ecosistema marino: la mayor parte de especies que consumimos a diario y que viven en estas aguas tienen larvas de vida pelágica, por lo que cualquier disminución de los nutrientes puede ponerlas también en la cuerda floja.

Un pescado rico en grasas omega 3

La anchoa o boquerón es, junto al jurel y la sardina, el pescado azul que más se consume en nuestro país. Es un pescado graso, rico en ácidos grasos omega 3, beneficiosos para la salud. Es también la especie que más dinero aporta a la pesquería catalana junto con la gamba y la merluza. Se alimenta de plancton, larvas de moluscos y pequeños crustáceos. Puede vivir unos cuatro años y su época de reproducción abarca de abril a octubre.

La Vanguardia (26.05.2008)

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