Un mundo llamado Raval Sud

Un mundo dentro de otro mundo. Así es Raval Sud, un centro de atención primaria en el barrio barcelonés del Raval. Abre de ocho de la mañana a ocho de la noche. Trabajan 80 personas. Los carteles de sus corchos, además de en castellano y catalán, están en urdu. El ascensor, el que funciona, sube hasta la sexta planta.

En este mundo, los pacientes no hablan el mismo idioma que sus médicos, pero todos se entienden; a veces con dificultades. El 57% de la población que atienden son inmigrantes. En pediatría, el número asciende al 83%. La esperanza de vida es siete años menor en el Raval que la media catalana. Con sólo subir en el ascensor, uno se da cuenta de que ha entrado en otro mundo.

En la sexta planta se encuentra Jaume Morató, director del equipo médico de Raval Sud, que el pasado lunes fue destituido por el Instituto Catalán de la Salud (ICS) por unas declaraciones sobre la situación de la atención primaria. La plantilla del centro recoge firmas para que Morató pueda volver a su puesto de trabajo.

Raval Sud, en Drassanes, está en "un barrio absolutamente pobre con la mortalidad más prematura de toda Cataluña. Es una de las puertas de entrada de la inmigración de tal manera que la comunidad paquistaní es la tercera fuera de su país, después de París y Londres", explica Morató. El médico sigue la lista: "Ciutat Vella es el lugar donde hay más tuberculosis, el lugar donde están censadas más personas que han estado en prisión… Todo esto es una carga emocional que si no tienes un equipo potentísimo se hunde en dos días".

La ampliación de horarios en los ambulatorios ha puesto a la primaria de nuevo en el punto de mira. Pero los médicos no se quejan por un cambio de horarios. Los problemas son otros.

"El problema de la primaria es que falta personal, no se atreven a decir que no hay dinero y venden un producto que no es verdad, es decir, no podemos asumir todo lo que van anunciando", explica el médico de familia. "Nosotros ahora controlamos el medicamento del sintrom, cosa que hacían antes los hospitales, salimos a la comunidad… Todavía hoy, después de tantos años, no hay una red informática en Cataluña, de forma que si hago un análisis aquí y va de urgencias al hospital, no lo tengan que repetir", añade este médico. Morató habla con devoción de su equipo en el Raval, "uno de los más potentes con gente muy conocida en España por sus líneas de trabajo. El equipo ha ido tapando las carencias. La primaria en general se ha arremangado". Aquí y en muchos otros lugares.

La política sanitaria de la Generalitat actual define la atención primaria como la puerta de entrada del sistema sanitario. "Queremos otorgar a la primaria el seguimiento de la persona en todo el proceso asistencial", declaró Geli en abril de este año durante una rueda de prensa en la que anunció un plan de innovación de este sector que debe entrar en vigor a finales de 2007.

De vuelta a la realidad, lejos de anuncios, Dolors Riera, pediatra, atiende a sus pacientes en la cuarta planta de Raval Sud. Entró en este centro en abril de 1991. "Tengo turno de mañana y no hay tanta presión asistencial", afirma la pediatra. De media, una mañana reciben entre 15 y 25 de niños; por las tardes, se puede llegar a 40, más las visitas programadas.

"Tenemos un problema importante de idioma, muchos son de Marruecos y Pakistán. Hay mediadores, pero no siempre. Nos entendemos con signos, dibujos, en inglés…". El equipo es fundamental. En la consulta entra Carme Ruiz, enfermera: "No tenemos un problema de horarios, sino de las condiciones en las que estamos trabajando. La atención es buena, pero sufrimos". Ruiz acaba: "La labor asistencial se nos come".

Reivindicación sindical

El sindicato Metges de Catalunya reclama al Departamento de Salud que retire el proceso de ampliación de los horarios de los ambulatorios. Antes, según el sindicato, se deben cumplir una serie de condiciones. El médico de familia no debe tener más de 1.500 pacientes asignados y el pediatra no más de 1.000 niños. Eso permitiría lograr un máximo de 25 consultas al día.
Ahora la media estimada, según el sindicato, es de 40-50 visitas diarias. Metges de Catalunya también reclama que el médico dedique dos tercios a la labor asistencial directa y el resto del tiempo a formación, docencia e investigación.

El sindicato denuncia que hay directores de primaria que están dando instrucciones a las plantillas para que se incorporen al nuevo horario (de 8.00 a 21.00), pese a que la consejera Marina Geli informó de que la medida se retrasaba.

Médico y fotógrafo

Jaume Morató (Barcelona, 1952) es médico internista y endocrinólogo. Hay otro dato en su expediente académico: licenciado en Bellas Artes, en pintura. Hace 16 años que trabaja en el Raval.

Morató, además de ejercer de director médico, visita tres días por semana en lugar de los cuatro que hacen el resto de personal. De 9.00 a 13.30. Los jueves le toca visita a domicilio de enfermos crónicos. No es un médico convencional. Le gusta la fotografía y se ha dedicado a captar imágenes de las consultas de algunos de sus enfermos. Incluso ha publicado un par de libros.

"Son fotos que buscan ver el enfermo por dentro, ver la miseria. La gente no sabe lo que es este barrio. La parte externa se está cambiando, pero dentro de las casas no os podéis imaginar el nivel de desastre social que encontramos". Para Morató es imposible destacar un caso, un paciente o una experiencia vivida. "Los casos son tan impactantes que en las sesiones ya decimos: ¡Otro personaje ravalero!".

La visita a domicilio es, sin duda, la tarea más dura: "Domicilios con neveras sin puertas, domicilios donde no hay baño y hacen el pipi en un tetrabrik, domicilios con ratas… todo esto que parece que no puede existir, existe en el Raval". Sin duda, Morató es otro personaje ravalero.

El País
28 de octubre de 2007

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